jueves, 17 de septiembre de 2009

Discurso de "El gran dictador"

Aquel discurso conmovedor de "El gran dictador" de Charles Chaplin.

Lo siento.

Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.

Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados.

No os entreguéis a eso que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.

Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.

Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.

Soldados.

No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravilosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por el mundo de la razón.

Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados.

En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Estar triste

Yo soy tan capaz como cualquiera de sentir solor. A decir verdad soy una persona demasiado sensible y a veces me odio un poquito por eso. Desearía ser más fuerte y que las cosas no me afecten tan fácilmente. Me da vergüenza llorar. No sollozo cuando lo hago, ningún sonido, nada. Debería haber nacido hombre. Creo que es también una cuestión de prioridades. Hay muchas cosas que herirían a la mayoría de las personas, pero a mí no. A veces, incluso, me dan cierta felicidad. Por eso algunas personas piensan que soy un poco rara.
Estoy triste porque no seguí mi propio consejo. Porque me hice ilusiones, conscientemente de que no debía hacerlo. Porque me daba cierto placer hacerlo, pero ahora que se fue todo al carajo, solo quedo yo y la realidad. Y no es que la realidad sea tan mala, sino que había esperado algo mejor.
Odio estar en conflicto con lo que soy y lo que quiero ser. Y odio no tener el apoyo de mi familia, ni de nadie menos yo, para ser lo que deseo ser. Es muy dificil. No me voy a rendir, pero es dificil.
Odio que no crean en mí, que me prejuzguen, que me traten como si fuese una cosita inocente incapaz de pensar por sí misma. Cualquier "idea alocada" que tenga, no viene de mí, sino que me llenaron la cabeza de alguna manera. Y siempre van a relacionar ese "problema" con algo de lo que amo y suelo hacer, de modo que deba dejarlo para "sanarme". Y si me resisto, entonces necesito un psicólogo, o mejor aún, un psiquiatra. Pero, ¿soy yo la que necesita el psicólogo? ¿Soy yo la que tiene que cambiar?
Me siento sola.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Elecciones

No elijas el sexo en lugar del amor,
sino como una celebración de él.
Y no elijas poder sobre, sino poder con.
Y no elijas la fama como un fin en sí misma,
sino como un medio para un fin más elevado.
Y no elijas el éxito a costa de otros,
sino como un instrumento con el cual ayudar a los demás.
Y no elijas el logro a cualquier costo,
sino lograr sin perjudicar a otros,
y que incluso también a ellos les reditúe algún beneficio.
Sigue adelante y elige ser mejor,
pero no mejor que otros,
sino mejor de lo que eras antes.
Sigue adelante y elige tener más,
pero sólo para que tengas más que dar.
Y sí, elige "saber como" y "saber por qué",
de modo que puedas compartir
todo ese conocimiento con otros.